La tarjeta gráfica o tarjeta de vídeo de un componente que viene integrado en la placa base del PC o se instala a parte para ampliar sus capacidades. Concretamente, esta tarjeta está dedicada al procesamiento de datos relacionados con el vídeo y las imágenes que se están reproduciendo en el ordenador.
Todas las imágenes que ves en el monitor de tu ordenador, desde los gráficos de un videojuego hasta lo que escribes en Word, requieren ser procesadas por el ordenador. Las tarjetas gráficas obtienen esos datos que le envía el procesador del ordenador, y los transforma en información visual, lo que quiere decir que coge datos que son unos y ceros y los convierte en imágenes.
Hay dos tipos de tarjetas gráficas, las integradas que van acopladas al propio procesador como una parte de este, y las dedicadas que puedes conectar a parte en el ordenador como si fueran una unidad externa en la que la CPU puede apoyarse para tareas especialmente exigentes. En ambos casos, la gráfica conectará directamente con el monitor para enviarle los datos.
Uno de los aspectos por los que las tarjetas gráficas cobran más importancia es por lo exigente que puede ser el procesado de datos visuales en los videojuegos y la edición de vídeo o fotografía. En estos casos, sobre todo en la edición de vídeo de altas resoluciones y la de juegos de última generación, suele tocar recurrir a una tarjeta gráfica externa lo más potente posible.
¿Y por qué? Pues porque las tarjetas gráficas que vienen integradas en los procesadores están pensadas para las tareas más comunes del ordenador, como la navegación por internet o los procesados de imagen más sencillos. Para tareas más pesadas, el procesador necesitará una potencia gráfica, y para ofrecerla y no sobrecargarlo es por lo que se deriva el procesado a las tarjetas externas si las hubiera.

Qué hay dentro de una gráfica y cómo funciona.

El corazón de la tarjeta gráfica es la GPU o Unidad de procesamiento gráfico, un circuito muy complejo que integra varios miles de millones de transistores diminutos y varios núcleos que tienen capacidad de procesamiento independiente. De la cantidad y capacidad de estos núcleos dependerá la potencia, un aspecto que es importante debido al esfuerzo de cálculo tan grande necesario para generar los gráficos que ves en el ordenador.
Así como los procesadores centrales de los ordenadores, las CPU, están diseñados con pocos núcleos pero altas frecuencias de reloj, las CPU tienden al concepto opuesto, contando con grandes cantidades de núcleos con frecuencias de reloj relativamente bajas. La mayoría de los núcleos se dirigen al procesamiento de vértices y de píxeles.
Luego tienes la memoria gráfica de acceso aleatorio o GRAM, que son chips de memoria que almacenan y transportan información entre sí. Esta memoria no es algo que vaya a determinar de forma importante el rendimiento máximo de una tarjeta gráfica, aunque si no es suficiente puede acabar lastrando y limitando la potencia de la CPU.
Y luego tienes el convertidor digital-analógico de memoria de acceso aleatorio, también conocido como RAMDAC. En este caso, es un conversor de señal digital a señal analógica, y se encarga de coger las señales digitales que genera la tarjeta gráfica y convertirlas en un tipo de señal que puede interpretar el monitor al que está conectado el ordenador. Dependiendo de su capacidad, se podrá convertir la señal para adaptarla a diferentes velocidades de refresco.
Además, las tarjetas gráficas más potentes también suelen incluir sus propios ventiladores integrados. Debes tener en cuenta que se encargan de un trabajo muy exigente, posiblemente el más exigente del ordenador en el entorno doméstico, por lo que necesitan de esos ventiladores para que no se sobrecalienten demasiado cuando juegas a tu título favorito.
En cuanto al funcionamiento, si lo simplificamos podríamos hablar de dos funciones principales. Primero se realiza el procesamiento de vértices, que obtiene la información de vértices calculada por la CPU y procesa su ordenamiento espacial, su rotación, y qué segmentos de estos serán visibles gráficamente.
Y a continuación, se pasa al procesamiento de los píxeles, que es como poner una capa de pintura y procesar lo que realmente vas a ver en el monitor. Es aquí donde la potencia de la gráfica es más importante, ya que es el proceso más complejo y pesado, y donde se aplican las capas de gráficos necesarias y los efectos que se necesiten para crear las texturas complejas y gráficos realistas que luego debes ver en pantalla.
Una vez hecho esto, la tarjeta gráfica envía la información al monitor. Para esto se pueden utilizar diferentes tipos de salidas, como las VGA, DVI, HDMI, DisplayPort o USB-C. Cada una tiene unas características y tendrás que buscar la mejor de ellas que esté presente tanto en la gráfica que tienes en la CPU como en el monitor, conectándolas directamente.

La placa base, también conocida como tarjeta madre, placa madre o placa principal (motherboard o mainboard en inglés), es una placa de circuito impreso a la que se conectan los componentes que constituyen el ordenador.
Es una parte fundamental para montar cualquier ordenador personal de escritorio o portátil o algún dispositivo. Tiene instalados una serie de circuitos integrados, entre los que se encuentra el circuito integrado auxiliar (chipset), que sirve como centro de conexión entre el microprocesador (CPU), la memoria de acceso aleatorio (RAM), las ranuras de expansión y otros dispositivos.
Está instalada dentro de una carcasa o gabinete que por lo general está hecha de chapa y tiene un panel para conectar dispositivos externos y muchos conectores internos y zócalos para instalar componentes internos.
La placa base, además incluye un firmware llamado BIOS, que le permite realizar las funcionalidades básicas, como pruebas de los dispositivos, vídeo y manejo del teclado, reconocimiento de dispositivos y carga del sistema operativo.

En cualquier placa base encontraremos muchos elementos. Los más importantes son los detallados a continuación:

– Zócalo o socket. Es el lugar donde se conectar el procesador, el cual tiene una forma determinada para cada socket (AM4, 1155, 2066, etc.).

– Chipset. Es un conjunto de circuitos integrados cuya función principal es el control del tráfico de información, como el centro de las comunicaciones entre las diversos componentes y periféricos conectados.

– Slots o ranuras RAM. Son las ranuras donde se instalan las memorias RAM.

– Puertos SATA o m.2. Son los puertos donde se conectan los discos duros, ya sean SSD o mecánicos.

– Ranuras PCIe. Son las ranuras o “lanes” donde se conectan componentes como las tarjetas gráficas, tarjetas de sonido, discos duros, periféricos o adaptadores.

– Conectores. Sirven para conectar la fuente de alimentación a la placa base para que la primera suministre de electricidad a la segunda. Lo hace con el conector 24 pin ATX, por ejemplo.

– Puertos o conexiones. Son los puertos que dan al exterior de la caja, donde conectaremos nuestros periféricos.

– Batería CMOS. Es una pila que lleva la placa instalada para almacenar las configuraciones de la BIOS con el objetivo de que no se pierdan los datos cuando apaguemos el PC o lo desconectemos de la corriente.

– Disipador. Lo equipa para expulsar el calor de la placa base.

Como bien indican sus siglas en inglés (Central Processing Unit) es la unidad de procesamiento encargada de interpretar las instrucciones de un hardware haciendo uso de distintas operaciones aritméticas y matemáticas.
Para que lo entendáis, es como el cerebro de un ordenador, capaz de leer e interpretar las señales que le manda el usuario a través de los distintos componentes y resto de aplicaciones. Todo ello en cuestión de nanosegundos y en código binario. También se encarga de generar información de salida en formato de vídeo a través de una pantalla o un monitor.

A la hora de comprar una CPU, es importante fijarse en sus características técnicas. Desde un principio, es bastante posible que todo os suene a “chino” debido a que es una nomenclatura con tecnicismos bastante complejos. De todas formas, aquí os dejamos un breve resumen para que podáis hacer una compra más objetiva:

– Frecuencia de reloj. Este primer término hace referencia a la velocidad de reloj que hay dentro del propio procesador. Es un valor que se mide en Mhz o Ghz y es básicamente la cantidad de potencia que alberga la CPU. La mayoría de ellas cuentan con una frecuencia base (para tareas básicas) y otra turbo que se utiliza para procesos más exigentes (para juegos por ejemplo).

– Consumo energético. Es normal que nos encontremos con procesadores donde su consumo energético varíe notablemente. Es un valor que se muestra en vatios (W) y como es obvio, aquellos procesadores de gama superior, serán más propensos a consumir más energía. Ante esto, es importante también contar con una fuente de alimentación acorde a la potencia de nuestro procesador y tarjeta gráfica.

– Número de núcleos (cores). Con el avance de la tecnología, ya es posible encontrar tanto procesadores que cuentan desde 2 hasta 16 o más núcleos. Estos “cores” son los encargados de llevar a cabo multitud de tareas de manera simultánea sin que el PC tenga que trabajar a “marchas forzadas”. Aquí depende también mucho del uso que le vayáis a dar a vuestro ordenador. Si lo vais a usar únicamente para tareas de ofimática, con una CPU de uno o dos núcleos será más que suficiente. Aunque si ya queréis hacer streaming, jugar o llevar a cabo labores de edición de vídeos, necesitaréis al menos cuatro.

– Zócalo. Es el tipo de conector con pines o socket al que debéis conectar a vuestra placa base. Es muy importante que os fijéis en este término, ya que de lo contrario, podéis comprar sin querer una CPU que sea incompatible con vuestra placa base.

– Número de hilos. Dentro de cada núcleo puede existir un hilo o “core” virtual, que tienen como objetivo llevar a cabo otros procesos más pesados sin que el rendimiento del PC o del portátil se vea afectado. Esta tecnología es lo que se conoce como “hyper-threading”.

– Memoria caché. A la hora de “recordar” cualquier tarea, el propio ordenador hace uso de la memoria RAM. Sin embargo, a veces esto no es del todo suficiente y por tanto es necesario que utilice la memoria caché de la propia CPU. Se caracteriza porque se llega a ella de forma más rápida y puede ser tipo L1, L2 y L3.

Los discos duros, también conocidos como HDD, son un componente informático que sirve para almacenar de forma permanente tus datos. Esto quiere decir, que los datos no se borran cuando se apaga la unidad como pasa en los almacenados por la memoria RAM. La primera empresa en comercializarlos fue IBM en 1956.
Están compuestos de piezas mecánicas, de ahí que a veces se le llame discos duros mecánicos, y utilizan el magnetismo para grabar tus datos y archivos. Se compone de uno o varios discos rígidos unidos por un mismo eje y que giran a gran velocidad dentro de una caja metálica. En cada plato y en cada una de sus caras, un cabezal de lectura/escritura lee o graba tus datos sobre los discos.
Cuanto más finos sean los discos mejor será la grabación, y cuanto más rápido giran a mayor velocidad se transmiten los datos, tanto a la hora de leerlos como al escribirlos. Por lo general, la velocidad de los discos duros suele ser de 5400 o 7200 RPM (revoluciones por minuto), aunque en algunos discos basados en servidores pueden llegar a hasta 15.000 RPM.
En cuanto al tamaño, las cajas de los discos duros mecánicos pueden ser de 2,5″ o de 3,5″. Su precio puede variar dependiendo de este tamaño, pero sobre todo de su capacidad de almacenamiento.

En estos últimos años las unidades de estado sólido o SSD (Solid State Drive) son una alternativa a los discos duros. La gran diferencia es que mientras los discos duros utilizan componentes mecánicos que se mueven, las SSD almacenan los archivos en microchips con memorias flash interconectadas entre sí. Por lo tanto, casi podríamos considerarlos como una evolución de las memorias USB.
Los SSD suelen utilizar memorias flash basadas en NAND, que como también son no-volátiles mantienen la información almacenada cuando el disco se desconecta. No tienen cabezales físicos para grabar los datos, en su lugar incluyen un procesador integrado para realizar operaciones relacionadas con la lectura y escritura de datos.
Estos procesadores, llamados controladores, son los que toman las “decisiones” sobre cómo almacenar, recuperar, almacenar en caché y limpiar los datos del disco, y su eficiencia es uno de los factores que determinan la velocidad total de la unidad. Además, al no depender del giro de un componente físico, también se logra una unidad más silenciosa que los discos mecánicos.
En cuanto al tamaño, estos discos suelen ser de 2,5″, y tienen un diseño casi idéntico al de los discos duros mecánicos, lo que ayuda a que puedan encajar en las mismas carcasas y ranuras donde van montados los discos duros convencionales en un ordenador.
Las mayores ventajas de los SSD son su velocidad (triplica la de los HDD), su tamaño y peso (mucho más pequeños y ligeros) y su silencio a la hora del funcionamiento.
Uno de los inconvenientes de los discos SSD frente a los HDD en durabilidad es que tiene una mayor tasa de fallos. Aun así esto va mejorando generación a generación, y tiene otras ventajas como una mejor resistencia a los golpes. recuerda, los HDD tienen piezas mecánicas, por lo que un golpe podría propiciar que se rompan o desgasten antes acortando su vida útil.

En cualquier caso y para evitar sorpresas, tanto en los SSD como en unos HDD que pueden durar alrededor de 10 años o más, lo mejor es monitorizar regularmente la salud de tu disco duro.

La memoria ROM (Read Only Memory) e un tipo de memoria no volátil. Es un circuito integrado de memoria de solo lectura que almacena instrucciones y datos de forma permanente. Es tan importante que se encarga de iniciar el sistema operativo de nuestro dispositivo, sea cualquiera de las versiones del sistema operativo Windows de Microsoft existentes, Apple, Android o todo tipo de dispositivo que utilice un sistema similar.

¿Para qué sirve?

Cuando en la informática se habla acerca de la memoria ROM, se hace referencia a un tipo de almacenamiento de los móviles, ordenadores y otros dispositivos electrónicos, que se encarga del acceso a lectura. De allí la premisa Memoria ROM de solo lectura. Esto quiere decir, que puede alojar información, el usuario puede recuperarla, pero no puede intervenir ni modificarla su contenido.
Este dispositivo es de vital importancia, la memoria ROM sirve para poder iniciar el sistema operativo en los dispositivos electrónicos.
Cuando presionas el botón de inicio de tu dispositivo electrónico, la memoria ROM permite que el programa inicial arranque de forma correcta, y posteriormente darle paso al inicio del sistema.
En la memoria ROM se almacena datos. Como el sistema de la memoria ROM no permite que se pueda modificar datos, se utiliza para guardar algunos datos.
Generalmente, los fabricantes guardan las operaciones lógicas y matemáticas, información técnica del producto, tablas de consulta, entre otros.
También se utiliza para almacenar el software del producto. En los años 80, las compañías que fabricaban computadores, almacenaban el software en la ROM para que las personas no pudieran tener acceso a él.
De tal manera que no pudieran realizar modificaciones o alteraciones que pudieran interrumpir el uso de alguna característica, o dañar completamente el dispositivo.
En la actualidad, la memoria ROM es utilizada para guardar los sistemas operativos de arranque, o alguna que otra función básica, por ejemplo, el Setup, la BIOS, el Post, entre otros.
En teléfonos móviles, tablets u otros dispositivos inteligentes el sistema operativo va integrado en una variante de la memoria ROM que es borrable y reescribible eléctricamente (Eprom).

La memoria RAM es la memoria principal de un dispositivo, esa donde se almacenan de forma temporal los datos de los programas que estás utilizando en este momento. Sus siglas significan Random Access Memory, lo que traducido al español sería Memoria de Acceso Aleatorio, y es un tipo de memoria que te puedes encontrar en cualquier dispositivo, desde ordenadores de sobremesa hasta teléfonos móviles.
La memoria RAM tiene dos características que la diferencian del resto de tipos de almacenamiento. Por una parte tiene una enorme velocidad, y por otra los datos sólo se almacenan de forma temporal. Esto quiere decir que cada vez que reinicies o apagues tu ordenador, lo normal es que los datos que haya almacenados en la RAM se pierdan.
Teniendo en cuenta que la RAM sirve para que el ordenador o dispositivo móvil gestione los datos de las aplicaciones en funcionamiento, la cantidad que tengas afecta directamente al rendimiento de tu dispositivo. Cuanta más RAM tengas más aplicaciones podrás gestionar a la vez, y de ahí su importancia porque si no hay suficiente el ordenador puede ir lento.
A lo que te sueles referir como memoria RAM cuando estás hablando de ella como un componente físico es a unas tarjetas que van conectadas directamente a la placa base de tu ordenador. Estas tarjetas tienen diferentes módulos de memoria integrada que están conectados entre sí, y en dispositivos como ordenadores hay ranuras para tener varias de estas tarjetas.
De esta manera, si quieres que tu PC tenga 32 GB de RAM puedes tener dos tarjetas, de manera que en el caso de que una se rompa puedas seguir utilizando la otra hasta tener un reemplazo. Esto en los ordenadores de sobremesa y portátiles, porque dispositivos como los teléfonos móviles no suelen poder permitir cambiar sus componentes.

Para qué sirve la RAM

Tu ordenador o móvil no ejecuta todas las acciones utilizando únicamente el disco duro, ya que si lo hiciera tardaría demasiado en ejecutarlas. Por eso, se utiliza un tipo de memoria mucho más rápida para hacer estas tareas más inmediatas, y es la encargada de almacenar las instrucciones de la CPU o los datos que las aplicaciones necesitan constantemente. Estas instrucciones quedan allí hasta que se apague el ordenador o hasta que se sustituyan por otros nuevos.
Para que lo entiendas, vamos a imaginarnos que estás trabajando en tu escritorio. Los cajones son tu disco duro, donde almacenas todo lo que puedes utilizar. Pero también necesitas poner en el propio escritorio las herramientas y archivos que estás utilizando, y eso es lo que haría en este caso la memoria RAM. Así no tienes que estar abriendo y cerrando los cajones, lo tienes todo en frente.
La memoria RAM puede ser utilizada por las aplicaciones de diferentes maneras. Por ejemplo, si utilizas un navegador, todos los datos de las webs que visitas suelen estar en la RAM para que cuando accedas a ellos estén siempre ahí y no se tengan que cargar de nuevo. Por eso los navegadores suelen ocupar mucha memoria RAM.
Las aplicaciones que tienes abiertas se quedan almacenadas en la RAM, de manera que puedas utilizarlas de forma rápida sin tener que andar escribiendo continuamente tu disco duro. Por eso, cuantas más memoria RAM tienes más aplicaciones puedes utilizar a la vez, lo que afecta a la multifunción de tu dispositivo.

Un sistema operativo (SO o, frecuentemente, OS —del inglés operating system—) es el software principal o conjunto de programas de un sistema informático que gestiona los recursos de hardware y provee servicios a los programas de aplicación de software, ejecutándose en modo privilegiado respecto de los restantes.
Uno de los propósitos del sistema operativo que gestiona el núcleo intermediario consiste en gestionar los recursos de localización y protección de acceso del hardware, hecho que alivia a los programadores de aplicaciones de tener que tratar con estos detalles. La mayoría de aparatos electrónicos que utilizan microprocesadores para funcionar, llevan incorporado un sistema operativo (teléfonos móviles, reproductores de DVD, computadoras, enrutadores, etc.). En cuyo caso, son manejados mediante una interfaz gráfica de usuario, un gestor de ventanas o un entorno de escritorio, si es un celular, mediante una consola o control remoto si es un DVD y, mediante una línea de comandos o navegador web si es un enrutador.
El sistema operativo de escritorio dominante es Microsoft Windows con una cuota de mercado de alrededor del 82,74%. macOS de Apple Inc. ocupa el segundo lugar (13,23%), y las variedades de GNU/Linux están colectivamente en tercer lugar (1,57%).​ En el sector móvil (incluidos teléfonos inteligentes y tabletas), la participación de Android es de hasta un 70% en estos últimos años. Las distribuciones Linux son dominantes en los sectores de servidores y supercomputación​. Existen otras clases especializadas de sistemas operativos, como los sistemas integrados y en tiempo real, para muchas aplicaciones.

Se conoce como software al soporte lógico de un sistema informático, que comprende el conjunto de los componentes lógicos necesarios que hacen posible la realización de tareas específicas, en contraposición a los componentes físicos que son llamados hardware. La interacción entre el software y el hardware hace operativo un ordenador (u otro dispositivo), es decir, el software envía instrucciones que el hardware ejecuta, haciendo posible su funcionamiento.
Los componentes lógicos incluyen, entre muchos otros, las aplicaciones informáticas, tales como el procesador de texto, que permite al usuario realizar todas las tareas concernientes a la edición de textos; el llamado software de sistema, tal como el sistema operativo, que básicamente permite al resto de los programas funcionar adecuadamente, facilitando también la interacción entre los componentes físicos y el resto de las aplicaciones, y proporcionando una interfaz con el usuario.
El software, en su gran mayoría, está escrito en lenguajes de programación de alto nivel, ya que son más fáciles y eficientes para que los programadores los usen, porque son más cercanos al Lenguaje natural respecto del lenguaje de máquina.​ Los lenguajes de alto nivel se traducen a lenguaje de máquina utilizando un compilador o un intérprete, o bien una combinación de ambos. El software también puede estar escrito en lenguaje ensamblador, que es de bajo nivel y tiene una alta correspondencia con las instrucciones de lenguaje máquina; se traduce al lenguaje de la máquina utilizando un ensamblador.
El anglicismo software es el más ampliamente difundido al referirse a este concepto, especialmente en la jerga técnica.

El hardware, equipo o soporte físico​ en informática se refiere a las partes físicas, tangibles, de un sistema informático, sus componentes eléctricos, electrónicos, electromecánicos y mecánicos.​ Los cables, así como los gabinetes o cajas, los periféricos de todo tipo, y cualquier otro elemento físico involucrado, componen el hardware o soporte físico; contrariamente, el soporte lógico e intangible es el llamado software.
El término es propio del idioma inglés, y su traducción al español no tiene un significado acorde, por tal motivo se lo ha adoptado tal cual es y suena. La Real Academia Española lo define como «Conjunto de los componentes que integran la parte material de una computadora».​ El término, aunque sea lo más común, no solamente se aplica a las computadoras, también es a menudo utilizado en otras áreas de la vida diaria y la tecnología. Por ejemplo, hardware también se refiere a herramientas y máquinas, y en electrónica hardware se refiere a todos los componentes electrónicos, eléctricos, electromecánicos, mecánicos, cableados y tarjetas de circuitos impresos.
Otros ejemplos donde se aplica el término hardware son, en relación a los robots, así como en relación a los teléfonos móviles, las cámaras fotográficas, los reproductores digitales, o cualquier otro dispositivo electrónico. Cuando dichos dispositivos también procesan datos, poseen firmware y/o software además de hardware.
La historia del hardware de computador se puede clasificar en cuatro generaciones, cada una caracterizada por un cambio tecnológico de importancia. Una primera delimitación podría hacerse entre hardware principal (véase figura), como el estrictamente necesario para el funcionamiento normal del equipo, y el «complementario», como el que realiza funciones específicas.
El hardware principal de un computador se compone de una unidad central de procesamiento (CPU), encargada de procesar los datos; una memoria rápida de trabajo para almacenamiento temporal; una unidad de almacenamiento fija para mantener software y datos así como extraerlos de ella; uno o varios periféricos de entrada, los que permiten el ingreso de la información y uno o varios periféricos de salida, que posibilitan dar salida (normalmente en forma visual, impresa o auditiva) a los datos procesados.

Byte es un conjunto de 8 bits, formando según una secuencia que representa un carácter. Se puede hacer una correspondencia biunívoca entre cada número decimal (0 a 9), las letras mayúsculas y minúsculas (A hasta Z), los símbolos matemáticos, la puntuación, y demás símbolos, con un respectivo byte.

Kilobyte o Kbyte o Kb: Un Kbyte corresponde a 1024 bytes. P.ej.: un microcomputador antiguo tipo PC-XT poseía 640 Kbytes de memoria, o sea, 655.360 bytes de memoria, porque: 640 Kb x 1024 bytes = 655.360 bytes. Esto quiere decir que él podría tener en su memoria hasta 655.360 caracteres.

Megabyte o Mbyte o Mb: Un Mbyte corresponde a 1024 Kbytes, 1.048.576 bytes.

Gigabyte o Gbyte o Gb: Un Gbyte corresponde la 1024 Mbytes.

Terabyte o Tbyte o Tb: Un Tbyte corresponde la 1024 Gbytes.

Petabyte o Pbyte o Pb: Un Pbyte corresponde la 1024 Tbytes.